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La carta de amor

Aceptar la carta o no: la primera  decisión importante

Más de un siglo después del Siglo de Oro de Vermeer, el motivo de la carta de amor seguía siendo terreno fértil para la pintura neerlandesa, aunque bajo un lenguaje estético completamente distinto: el equilibrio, la contención formal y la claridad compositiva del Neoclasicismo.

Willem Bartel van der Kooi centra la composición en el gesto íntimo de la lectura amorosa, pero despojado de los claroscuros y los ambientes domésticos abigarrados del Barroco. El resultado es una imagen más serena, casi idealizada, en la que el sentimiento romántico se expresa con la misma mesura que cualquier otro tema neoclásico. Es una de las pinturas más célebres de este autor y actualmente forma parte de la colección del Rijksmuseum de Ámsterdam.

La obra capta un momento de gran carga dramática y sutil: un joven mensajero entrega una carta cerrada con un sello de lacre rojo a una mujer de la alta burguesía, vestida con la moda estilo Imperio de la época. Lo fascinante del cuadro es la expresión expectante y algo melancólica de ella, que duda por un instante antes de tomar la carta, suspendiendo el gesto en el aire mientras el chico observa discretamente su reacción.

Willem Bartel van der Kooi (1768–1836)

La carta de amor (The Love Letter), 1808

Países Bajos — Neoclasicismo

Rijksmuseum –  Ámsterdam

La carta de amor. Cuadro Rijksmuseum, Ámsterdam, Países Bajos